Debajo de nuestros pies sin que nosotros lo sepamos existe toda una civilización de simpáticos topos que excavan túneles y viven en confortables madrigueras.
Los más pequeños juegan y se divierten por las galerías subterráneas. Su juego favorito es el veo-veo.
Un día topillo aburrido de jugar siempre a lo mismo, propone a sus amigos subir a la superficie para ver como pasan el tiempo los niños.
Cuando salieron a la luz del sol descubrieron a unos niños corriendo por un parque, llevaban un cordón muy largo y al final de el volaba un extraño objeto que nunca habían visto. De regreso al mundo subterráneo le preguntaron al abuelo topo, el más sabio de todos, por aquel objeto multicolor. Ni siquiera él estaba seguro de lo que podía ser pero se aventuró a decirles que era cometa, y a darles la mala noticia de que en su mundo nunca podrían jugar a ese divertido juego.
Los más pequeños juegan y se divierten por las galerías subterráneas. Su juego favorito es el veo-veo.
Un día topillo aburrido de jugar siempre a lo mismo, propone a sus amigos subir a la superficie para ver como pasan el tiempo los niños.
Cuando salieron a la luz del sol descubrieron a unos niños corriendo por un parque, llevaban un cordón muy largo y al final de el volaba un extraño objeto que nunca habían visto. De regreso al mundo subterráneo le preguntaron al abuelo topo, el más sabio de todos, por aquel objeto multicolor. Ni siquiera él estaba seguro de lo que podía ser pero se aventuró a decirles que era cometa, y a darles la mala noticia de que en su mundo nunca podrían jugar a ese divertido juego.






