jueves, 12 de septiembre de 2013

150 palabras (veo-veo, topo y cometa). El topomundo

Debajo de nuestros pies sin que nosotros lo sepamos existe toda una civilización de simpáticos topos que excavan túneles y viven en confortables madrigueras.
Los más pequeños juegan y se divierten por las galerías subterráneas. Su juego favorito es el veo-veo.
Un día topillo aburrido de jugar siempre a lo mismo, propone a sus amigos subir a la superficie para ver como pasan el tiempo los niños.
Cuando salieron a la luz del sol descubrieron a unos niños corriendo por un parque, llevaban un cordón muy largo y al final de el volaba un extraño objeto que nunca habían visto. De regreso al mundo subterráneo le preguntaron al abuelo topo, el más sabio de todos, por aquel objeto multicolor. Ni siquiera él estaba seguro de lo que podía ser pero se aventuró a decirles que era cometa, y a darles la mala noticia de que en su mundo nunca podrían jugar a ese divertido juego.






150 palabras (peldaño, descarrilar, audaz). Aventura fuera del Jardín.

Caminando y caminando, enfrascados en una charla sobre el fin del verano, sin darse cuenta el señor Caracol y el señor Gusano, llevaban un largo trecho, fuera del césped del jardín. Nunca se habían visto en una planicie tan grande, no se veía verde por ningún lado. La vista solo les alcanzaba para ver hormigón y más hormigón. Comenzaron a caminar desorientados, sin saber hacia donde dirigirse. No tenían alimento ni agua y empezaban a agobiarse. A lo lejos vieron que "algo" se acercaba surcando los vientos. Era la señora Libélula. La llamaron con todas sus fuerzas y la señora Libélula los sobrevoló. Le contaron su problema y ella accedió a ayudarlos a encontrar de nuevo el césped del jardín. Los guió por el camino más corto para que llegarán antes del anochecer pero ... 
- ¡oh, no! Un peldaño - dijo el señor Gusano. 
- No te preocupes, podremos bajarlo con cuidado - le contestó el audaz señor Caracol. 
Y sin pensárselo dos veces, comenzó a descender por la pared vertical. El señor Gusano muy nervioso le gritó:
- Ten mucho cuidado señor Caracol, a ver si vas a descarrilar
Para quitarle peso al asunto el señor Caracol le contestó. 
- ¡Ni que fuera sobre railes! Sígueme que esto está chupado. 
Y así el señor Gusano y el señor Caracol llegaron a casa, gracias a la señora Libélula. 

miércoles, 29 de mayo de 2013

Miércoles mudo - La primavera que no llega!!


En la zona norte seguimos esperando que luzca el sol. Lorenzo se ha olvidado de nosotros, pero como se suele decir "el que no se conforma es porque no quiere" y aquí os dejo estos contrastes de color que nos está dejando esta lluviosa estación.

domingo, 12 de mayo de 2013

150 palabras (inspiración, tigre y muñeca). La mazmorra

Durante su cautiverio en las mazmorras del castillo del malvado Hemogenes, la pequeña Hache pasó momentos de muchísimo miedo. Era un lugar lúgubre y sombrío. Durante el día no le llegaba casi luz y por la noche solo tenía una antorcha en el pasillo con la que poder ver y calentarse. Las noches se le hacían larguísimas, echaba mucho de menos a sus padres y a su amigo. Se hacía una bola en aquel viejo camastro y se abrazaba a si misma.
"Si al menos tuviera a Queca" pensaba. 
Era su muñeca favorita, por las noches se abrazaba a ella y dormían juntas.
Una noche empezó a oír rugidos, que llegaban a ella a traves de las galerias de las mazmorras. parecía un tigre pero le extrañaba mucho que el malvado Hemogenes no tuviera su castillo custodiado por un dragón. Pasó tanto miedo que desde aquel mismo momento su cabecita solo pensaba en como escapar de allí. 
Una mañana sintió una ligera corriente de aire frío. 
"Aire fresco y oxigenado" pensó. 
Hizo una profunda inspiración de aquella maravillosa corriente de aire puro y pensó. 
"Tengo que encontrar esa entrada de aire. Será mi salida"


domingo, 5 de mayo de 2013

150 palabras (sol, verano y fiesta). Nalolandia

Cuando el malvado Hemogenes capturó a la princesa Hache, estaba buscando como deshacer el hechizo que sufría desde que era un bebé, la pequeña Hache era muda.
Cayó presa de sus garras cuando ascendía al cráter del gran volcán en busca de respuestas. Durante su ascenso sintió tanto calor a pesar de estar en pleno invierno, que le hizo pensar en el verano y en los maravillosos días que lucía el sol. También recordó con un poco de tristeza las fiestas del reino, si seguía con su aventura quizás no llegara a tiempo para ver los torneos o escuchar a los juglares, pero lo que más echaría de menos sería los bailes nocturnos y los mercadillos donde podía dar cuenta de maravillosos manjares y probar el vino y la sidra sin que nadie le dijera nada. Las celebraciones de Nalolandia eran conocidas más allá de su comarca y el reino triplicaba sus habitantes en esas fechas.