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jueves, 28 de febrero de 2013

Leche de fórmula, final del embarazo y tabaco ¿qué tendrán que ver?

Esta semana leí la noticia de que la ONG Save the Children pide que la leche de fórmula lleve advertencias al igual que los paquetes de tabaco. Cuando leí el titular me quedé impresionada y se me pasó por la cabeza todo tipo de atrocidades.

Desde la organización quieren que no se culpabilice a las madres que desean amamantar pero no pueden. Entonces ¿la leche de fórmula es mala o solo lo es para los bebes que sus madres deciden no amamantarlos?

Al continuar leyendo el artículo descubrí que el fin que busca la organización es que estas advertencias aparezcan en los paquetes comercializados en los países desarrollados ya que desde ellos se exportan al tercer mundo y evitar que estas madres puedan pensar que la leche de fórmula es mejor que la suya. Save the Children hace mucho hincapié en las vidas de los niños que podrían salvarse, si las madres están bien informadas, sobre todo las que cuentan con menos recursos.

Al final de mi embarazo, leí otra noticia en la que explicaban que trabajar en los últimos meses de trabajo, era tan perjudicial para el futuro bebé como que la madre fumara, ya que el estrés que se produce trabajando evita que el bebé incremente el peso necesario en esas últimas semanas, dando lugar a nacimientos de retoños con poco peso. El titular de la noticia también era muy llamativo.

La pregunta que me hago es ¿qué tendrá que ver el tocino con la velocidad?

La única similitud entre las cajetillas de tabaco y que una organización pida que se pongan advertencias en un paquete de leche de fórmula, son las etiquetas advirtiendo un hecho, bastante distinto en cada caso. Y la semejanza entre fumar durante el embarazo y trabajar en la recta final del mismo es que los bebés pueden nacer con menos peso. Digo "pueden" porque en mi caso trabajé hasta el fina, y mi pequeña nació el día que empezaba la semana 39 y pesó más de tres kilos.

También creo que la comparación entre un bote de leche de fórmula y una cajetilla de tabaco es un poco severa y que cada madre tiene derecho a elegir el tipo de lactancia que quiere darle a su bebé y debe respetarse esa decisión. En mi caso opté por la lactancia materna y me ha ido muy bien. Si mi decisión hubiese sido desestimarla me habría gustado que se respetara mi decisión y no me habría hecho ningún tipo de gracia una noticia de este tipo, aunque entiendo el fin que busca la organización ya que publicitariamente nos venden lo maravillosa que es la leche de fórmula.

Creo que debería tenerse un poco más de cuidado con los titulares que encabezan las noticias porque no todo el mundo lee el resto de contenido y pueden llevar a equívocos.

Noticia sobre trabajo y tabaco.

sábado, 26 de enero de 2013

4 meses y 836 cambios de pañal

Hace cuatro meses que nació nuestra pequeña Hache. Sin darnos cuenta han pasado 122 días de inmensa felicidad en los que sin despeinarnos hemos cambiado 836 pañales. 
Mi pequeña sigue alimentándose de mí, pero una vez compramos un bote de leche de fórmula porque no era plan de matar de hambre a Hache mientras no me subiera laleche.
El padre de la criatura y esta madre novata, pecamos de mocosos en el tema y parece que el bote de fórmula que compramos fue uno de los caros.
Según las indicaciones de la lata y la relación entre cacitos de leche y agua, y la cantidad de biberones diarios según la edad, en estos 4 meses la pequeña Hache debería haber tomado 671 biberones. ¿Eso quiere decir que la he amamantado unas 671 veces?
Para la elaboración de tantos biberones se necesitarían 20 botes de leche de fórmula de 800 gr. cada uno. 

Nota: esta entrada debería haberla publicado el viernes pero desde la llegada de Hache casi nada está a tiempo.