Erase una vez, en un país no tan lejano, un niño que con solo cerrar los ojos y desearlo, podía ver el futuro. No estaba muy seguro de su don, así que decidió ponerlo a prueba. Cerró los ojos y vio como su mamá se curaba una pequeña quemadura. Esa tarde mientras jugaba en el jardín, sintió un "gritito" desde la cocina, su mamá se había quemado haciendo un bizcocho para merendar.
- Es normal - pensó - no sabe cocinar y el horno es nuevo.
Volvió a cerrar los ojos y vio a su primo Pablito llorando. Cuando su padre volvió a casa después del trabajo les contó que Pablito se había hecho daño jugando en el patio del colegio.
- Pablito es muy torpe, se habrá pisado un balón - pensó.
Decidió intentarlo de nuevo, cerró los ojos muy fuerte y vio a sus compañeros de clase todos enfermos, con fiebre, vomitando y pasándolo realmente mal.
Justo antes de cenar se dio cuenta de que su padre estaba viendo la noticias preocupado, no paraban de anunciar recortes en investigación y sanidad.
A la vez se sintió nervioso y triste y les contó a sus padres lo ocurrido durante la tarde. Para tranquilizarlo, su padre le dijo que debían ser valientes y salir a la calle para pedir a los mandatarios que pongan fin a esta era de austeridad y no perder nunca la esperanza.